Publicado el 16 de jun, 2020

Deportistas en la primera línea contra el coronavirus

 

 

Diario La Tercera

Los días de piscina o de hacer bandejas con una pelota se vuelven cada vez más lejanos. Solo están los recuerdos de jornadas mucho más alegres. Pero Isidora Letelier (21 años) y Nicol Salvo (23) no tienen tiempo para nostalgias. Ellas están en una pelea mucho más importante ahora. Ellas son de la primera línea sanitaria en la lucha de todo Chile contra el coronavirus.

Isidora es nadadora artística y Nicol es basquetbolista, seleccionada nacional adulta. Ambas cursan tercer y quinto año de enfermería, respectivamente, aunque el escenario de urgencia les ha obligado a saltarse muchos pasos de su carrera y ponerse a disposición del servicio de salud. De volver a la competencia, ni hablar. Es lo que menos les interesa en este minuto.

Voluntaria en una clínica

Lejos del agua y cerca del coronavirus, Isidora Letelier lleva una vida paralela entre su pasión por el nado sincronizado y sus estudios de enfermería, ahora transformados en la práctica misma. “Todo esto ha sido un desafío, pero estoy tranquila. En lo deportivo me gustaría estar entrenando y no perder mi condición física, pero las entrenadoras nos han ayudado a entrenar en casa. En cuanto a la carrera de enfermería, tuvimos que aplazar las prácticas para el segundo semestre, entonces tenemos puros ramos teóricos. Pero hace unas tres semanas se me dio la posibilidad de trabajar de ayudante de Tens (técnicos en enfermería) en la Clínica Universidad de los Andes, así que estoy ayudando part-time, porque necesitan mucha gente. Muchas tens se han contagiado, entonces no pueden ir. Se necesita mucha ayuda”, parte resumiendo.

Ella es alumna de tercer año de la Universidad Católica. Aceptó el llamado a colaborar en lo que le asignen. “La universidad ha dado varias posibilidades de ayudar, pero a gente de quinto año, pero un familiar trabaja en la clínica y me avisó que estaban viendo las posibilidades de contratar ayudantes. Le dije que iba feliz. Nos estamos turnando con varias compañeras”, apunta.

 

Su poca experiencia y el hecho de que todavía no sea remunerado no le exime de responsabilidad. La emergencia supera todo. “El otro día me tocó hacer turno de día y la jefa me preguntó si me podía quedar, entonces hice turno de 24 horas. Desde las ocho de la mañana a ocho de la mañana”, reflexiona. A su corta edad, ha tenido que sumarse a una red que se ha vuelto vital: “La clínica está llena de casos con Covid-19, han tenido que contratar más gente, abrieron más camas, enfermeras se han contagiado y no pueden ir, y por eso ha sido la ayuda más que nada. Aunque obviamente hay riesgo, porque estamos dentro de una burbuja de Covid-19, siempre andamos con nuestras pecheras, máscara, mascarilla, guantes, nos sacamos los elementos cuando salimos y cuando entramos usamos cosas nuevas”, relata.

En un escenario de colapso, le ha tocado ver episodios impactantes. “Un adulto mayor que estaba con una traqueotomía, que tenía un tubo en la garganta para respirar. Me agarraba la mano pero no podía decir nada, trataba de modular y decir ‘ayúdame’. Eso me impactó, quedé llorando”, recuerda Isidora, quien durante el verano se preparó para un Sudamericano de Nado Sincronizado que se suspendió. Ahora ya no tiene para cuándo volver a competir. Además, su dupla en competencias, Natalie Lubascher, analiza dejar este deporte por la crisis y buscar un trabajo convencional.